Capítulo 7. - Los nuevos roles docentes para el aprendizaje significativo ante las nuevas tecnologías

Mauricio Hernández Ramírez
María García Leal
Universidad Autónoma de Taumalipas

LOS NUEVOS ROLES DOCENTES PARA EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO ANTE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS.

SUMARIO

La relevancia de la educación a distancia ante los escenarios de una formación completa e integral da pie a una formación a lo largo de la vida y mediada por los avances de la tecnología para disminuir y dinamizar la enseñanza; ello obliga a un cambio de actitud, de preparación y del quehacer académico por parte de los docentes para enrolarse en procesos de enseñanza-aprendizajes más flexibles, convergentes, orientadores, facilitadotes, motivadores y autoevaluadores que se concretan en lo que se conoce como la función de la tutoría; pero la tutoría telemática o mediada con la computadora requiere de una persona con características particulares y de una planificación meticulosa para que la interacción logre procesos de comunicación didáctica que reflejen aprendizajes concretos.

Es indudable que la orientación que ha tomado la educación en las últimas dos décadas ha obligado a una metamorfosis en cuanto a sus retos y roles que ha variado la organización de su estructura, las formas de gestión y la visión hacia los nuevos escenarios que logren una bonanza académica. Lo anterior exige que quienes son responsables de promover el aprendizaje, en este caso los docentes, reflexionen sobre sus actitudes e interioricen con plena conciencia una planificación de su quehacer pedagógico. Al respecto, Barrantes (1992) señala que la formación del docente-tutor es en dos sentidos: una formación académica que le permita estar al día en el campo del conocimiento y una formación personal que logre un contacto directo a través de la comunicación, la observación y de los métodos. A su vez, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior en México (ANUIES, 1998) hace ver al respecto que es una prioridad poseer un equilibrio entre la relación efectiva y cognoscitiva, así como tener capacidad, dominio y disposición para mantenerse actualizado.

Para ello es fundamental que el docente considere una formación integral que no pierda de vista la gran demanda de conocimiento y su difusión, los ritmos y estilos de aprender y los factores tecnológicos, sobre todo las implicaciones del trabajo a distancia o en línea que requieren de una sutileza didáctica; así como las implicaciones ideológicas y políticas que conlleva la sociedad postindustrial; ya que la función del docente es la de un agente socializador que educa para lograr una formación rentable a lo largo de la vida. Pero este compromiso involucra una entrega personal de grado mayor que no sólo concierne a la educación formal sino a otras modalidades educativas que cobran gran relevancia con la entrada de las nuevas tecnologías, como lo son la educación abierta y a distancia, es decir, que los nuevos recursos didácticos son un canal para preparar al alumno y su manejo hace necesario el desarrollo de habilidades específicas y de un conocimiento pertinente para el éxito de la enseñanza. Sensibilizar para una tarea de enseñanza donde se involucran la pedagogía y la tecnología no es fácil, se requiere de un esfuerzo compartido donde los propósitos y políticas estén muy bien definidos, resaltando el papel innovador del docente como eje de un proceso planificador, coherente y realista que tendrá un reconocimiento social.

Dentro de las pautas mencionadas, Gutiérrez (1999) señala, por ejemplo, que para preparar a los docentes en lo referente a Nuevas Tecnologías (NT) son fundamentales tres dimensiones:

  1. Conocer las potencialidades de las NT, su variedad de metodologías y medios en situaciones variadas de enseñanza-aprendizaje, para atender a una variedad de capacidades y destrezas en el alumno que obligan a un cambio de rol en la comunicación al pasar de uno unidireccional a otro multidireccional.
  2. Conocimiento del potencial educativo de las NT en cuanto a las formas de seleccionar, ordenar y procesar la información y su impacto como agente de impacto educativo.
  3. Conocimiento del contexto didáctico y educativo para considerar el resto de los elementos que pueden intervenir o influir en el diseño curricular y que son parte de la realidad escolar.

Para lograr estas tres dimensiones, es fundamental que las instituciones educativas formalicen de manera sistemática su visión hacia proyectos duraderos que conlleven una gestión del conocimiento en cuanto a: qué metodologías son más apropiadas para el desarrollo de habilidades que conllevarán a la culminación de propósitos de aprendizaje, cuáles la pertinencia de los medios dependiendo de sus potencialidades; valorar el impacto que generan tanto en el contexto interno (institucional) como en el externo para sentar lineamientos de carácter científico y cuál es la dirección que deben seguir los docentes dentro de esta conjugación enseñanza-medios, entre otras cosas. El protagonismo del docente en esto es crucial; por tanto, una actualización permanente inducirá a pulir y dar calidad al rol que viene desempeñando, sobre todo, como ya se ha mencionado, si el uso de los recursos tecnológicos interviene en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Para que el docente se muestre interesado en una formación que promueve el uso de la tecnología como un recurso didáctico de transmisión del conocimiento y centrado en el aprendizaje, es necesario considerar lo que resalta De Juan (1996):

  • Los proyectos de innovación deben dividirse en dos:

a) En innovaciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje y
b) En Innovación en la estructura de organización de la enseñanza.

  • Formación mediante apoyos institucionales.

Estos parámetros hacen reflexionar sobre los esquemas que deben considerar las instituciones de educación si desean en verdad impactar su planta docente y ésta, a su vez, impregnar una cultura o alfabetización tecnológica que resalte las bondades en el manejo del conocimiento y de la información, ofreciendo resultados en el intelecto del alumno.

Por su parte, en este mismo marco, la Universidad Autónoma de Tamaulipas creó el proyecto innovador denominado Unidades Académicas de Educación a Distancia (UNAED) que tiene como objeto brindar educación superior a siete regiones de escasos recursos económico y responder a la demanda de crecimiento y desarrollo que exige el Etado atendiendo a las políticas educativas de equidad, igualdad, apertura y flexibilidad. El sistema UNAED en su estructura y organización determinó definir el papel del docente como la de un facilitador que induce e inculca los principios de participación y de actividad como ejes del modelo a distancia que activan el autoaprendizaje y el estudio independiente.

La UNAED dinamiza el accionar del conocimiento en un proceso heterodidacta de recursos tecnológicos que van desde el medio duro, los Módulos de Apoyo Virtual e Interactivos, pasando por la videoconferencia como medio principal para lograr la interacción multidireccional entre cada una de las sedes, valorando, esencialmente, los ritmos y estilos de aprender.

Es importante destacar las delimitaciones en cuanto a las funciones que realiza el docente-facilitador en la UNAED para comprender su responsabilidad tanto académica como administrativa:

 

ACADÉMICAS

Conocer el modelo a distancia; las capacidades y habilidades para el rol de tutor; el programa de evaluación del desempeño del personal académico y comprender la estructura de las especificaciones didácticas de cada asignatura, entre otras.

 

 

PEDAGÓGICAS

Dar a conocer las guías y especificaciones didácticas para el logro de los objetivos planteados; fomentar las actividades para inculcar una cultura de autoestudio y toma de decisiones en forma independiente; poner en práctica habilidades de comunicación que logren una relación más amena con el alumno y con la sede central; asistir ante los problemas del uso de la videoconferencia y el módulo virtual; así como motivar cuando sea preciso para el logro de las metas, entre otras.

 

TECNOLÓGICAS

Operar el sistema de videoconferencia; familiarizarse en el uso del módulo virtual que contiene los programas y manejar los otros recursos asincrónicos que apoyan el aprendizaje del alumno.

 

ADMINISTRATIVAS

Aplicar el reglamento interno, proporcionar información sobre cualquier disposición o asunto administrativo o académico, mantener en estado óptimo el funcionamiento de la sede y sugerir a la sede central sobre políticas o líneas de acción que son de beneficio para el alumno o la sede.

Estos roles o funciones son retomados dentro de otros contextos educativos de gran importancia y por autores de enorme experiencia como García Aretio (1994), Mejía (1984) entre otros; destacando lo que señalan Mena, Porras y Mena (1996) en el sentido de que el conjunto de las funciones del docente tutor depende de la” interacción” ya que en pedagogía es un concepto de conducta y de un estilo de instrucción.

El acercamiento, las formas o estrategias cognitivas del alumno son conocibles cuanto mayor sea la capacidad del docente para comunicar e inspirar confianza. La interacción para llevar a cabo la tutoría en la educación a distancia es un tratamiento meticuloso que requiere de cualidades, las mismas que son señaladas en el libro “La tutoría en la educación a distancia” Hernández (2003), y que se rescatan para el sistema UNAED:

•  Cordialidad.

•  Congruencia.

•  Comprensión empática.

•  Reflejo (Arancibia y otros,1999).

•  Asertividad (Elizondo, 1999).

•  Capacidad de escuchar.

•  Capacidad de comunicar según la categorización (Sarramona, 1988).

•  Capacidad de lenguaje independientemente del medio (Pascual y Pioneros, 1999).

Por otro lado, el desarrollo de la tutoría intermediada por las nuevas tecnologías requiere de una planificación de la cual el docente-facilitador debe tener pleno conocimiento y manejar su sistematización; tal proceso es planteado en forma innovadora por la UNAED bajo tres ejes fundamentales y dentro del siguiente ámbito de flujo:

 

 

Cada uno de los ejes se describe de la forma siguiente:

Desde la planeación integral del aprendizaje:

  1. Conocer las dificultades, conductas y problemáticas de cada uno de sus tutoriados.
  2. Interiorizar cada uno de los contenidos de las asignaturas para estar siempre preparado ante los cuestionamientos.
  3. Hacer una posible selección de las estrategias didácticas de acuerdo con la asignatura para estar preparados ante las dificultades de aprendizaje de los alumnos.
  4. Abrir y cerrar la tutoría con una actitud positiva, abierta, activa y participativa para estimular y motivar la independencia de los alumnos.
  5. Anticipar a la tutoría una selección de los posibles temas a tratar, el tipo de dificultades de aprendizaje o los problemas que limitan la asimilación del estudiante.
  6. Considerar que todo el proceso de la tutoría es una evaluación donde se consideran aspectos cualitativos y cuantitativos valorados por el tutor con una actitud empática.

Desde la planeación propia de la tutoría :

  1. Hacer una presentación personal del tutor y de la asignatura en general para que los alumnos identifiquen con quién y con qué trabajarán.
  2. Precisar los tiempos de que se dispone para planear y organizar la tutoría.
  3. Dar a conocer los propósitos que persigue la asignatura y las unidades en plena correspondencia con los temas a tratar.
  4. Hacer partícipes a los alumnos en la planeación y tratamiento de cada uno de los contenidos.
  5. Consensuar el diseño de las estrategias o de las actividades que resolverán el aprendizaje para que sean conscientes y protagonistas de su formación independiente.
  6. Dar inicio a un tratamiento objetivo de los contenidos con una participación abierta y fluida; ésta debe ocupar la mayor parte de la tutoría.
  7. Guiar o dar pautas para que el o los alumnos puedan resolver mediante sus propios procesos cognitivos la aplicación o transferencia del conocimiento.
  8. Realizar un resumen y cierre que permita identificar el aprendizaje y el proceso de lo que el alumno realizó. Con ello se puede evaluar su progreso.
  9. Tratar y agendar los siguientes encuentros en base a la programación o continuidad de los contenidos y necesidades de los tutoriados.

Desde la óptica de los recursos tecnológicos:

 

  1. Considerar las características o posibilidades de los recursos técnicos para saber qué planear.
  2. Determinar la metodología o reglas de trabajo y participación en la tutoría combinando los fundamentos de la pedagogía y la tecnología.
  3. Considerar y plantear de antemano algunos recursos didácticos que pueden apoyar y enriquecer la tutoría y contribuir con el aprendizaje.
  4. Valorar y recomendar a cada alumno los tiempos de que dispone la tutoría para aprovecharla al máximo.
  5. Recordar y recomendar ser claros, objetivos y precisos en lo que se va a tratar para que el medio no sea una limitante en la interacción.
  6. La tecnología es sólo el medio que transporta el mensaje, el propósito es el alumno.

Responder con efectividad a una planificación de la tutoría posiciona para estar preparado para lo no esperado en su proceso. La concepción de una sólida formación pedagógica, humanista y tecnológica son indispensables si se desean resultados eficientes; la función de ser tutor absorbe una personalidad ecléctica que se promueve bajo la comprensión de las complejas conductas del alumno y que construye, para interesarlo, ambientes motivadores, estratégicos y autoevaluadores como condiciones que no permiten prerrogativas desarticuladas del proyecto curricular y educativo de centro, ello obliga a una toma de conciencia definida sobre las políticas de incursionar en nuevas modalidades para la formación a distancia; no hacerlo es estar igualmente preparado para los nuevos fracasos en tiempos de las nuevas tecnología.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de educación Superior: Programas institucionales de tutoría . ANUIES. México. 1998.

Arancibia V.; Herrera P; Strasser Y K.: Psicología de la educación . Alfaomega , México, 1999.

Barrantes E. Rodrigo; Educación a Distancia UNED . Costa Rica,1992.

De Juan Joaquin. Introducción a la enseñanza universitaria . Didáctica de la formación del profesorado. Madrid: Dykinson. 1996.

Elizondo Torres Magdalena; Asertividad y escucha activa en el ámbito académico . Trillas, ILCE, ITESM. México. 1999.

García Aretio L. La educación a distancia hoy . UNED. Madrid. 1994.

Gutiérrez Martín, Alfonso;. Formación del profesorado en nuevas tecnologías multimedia. Revista electrónica interuniversitaria de formación del profesorado 2(1). España, 1999.

Hernández Ramírez Mauricio. La tutoría en la educación a distancia. Universidad autónoma de Tamaulipas (UAT). UNAED. Tamaulipas. 2003.

Mejía William; Manual del tutor . ICFES. Bogota. 1984

Mena Bienvenida; Porras, M; y Mena J.J; Didáctica y nuevas tecnologías en educación . Escuela española. Madrid. 1996.

Pascual y Asociación de pioneros. La escucha activa.

http://www.riojainternet.com/garantiasocial/recursos/tutoria/index.htm

Sarramona, J; Comunicación y educación ., CEAC., Barcelona-España. 1988.